viernes, 15 de mayo de 2026

Práctica 5. BVMC. Ema Wolf

Ema Wolf en la BVMC


He elegido el portal dedicado a Ema Wolf en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, ya que es una autora argentina muy vinculada a la literatura infantil y juvenil. Su obra permite trabajar el humor, la imaginación y el placer de leer desde una perspectiva menos moralizante que otras propuestas infantiles más tradicionales.
https://www.cervantesvirtual.com/portales/ema_wolf/ 
 

Ema Wolf en la BVMC

Xavi Abad

La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes es una biblioteca digital que permite acercarse a la literatura española e hispanoamericana de una forma bastante cómoda y completa. En ella se pueden consultar obras, biografías, estudios, imágenes, documentos y otros materiales relacionados con autores y autoras de distintas épocas. Por eso, me parece un recurso interesante para clase, porque no se queda solo en leer un texto, sino que permite investigar un poco más alrededor de una figura literaria.

Para esta práctica he elegido a Ema Wolf, escritora argentina nacida en Carapachay, cerca de Buenos Aires, en 1948. Me ha parecido una elección interesante porque está muy relacionada con la literatura infantil y juvenil, pero no es una autora tan evidente como otras más conocidas en España. Además, su obra tiene un punto muy atractivo para trabajar en el aula: no busca tanto dar una lección cerrada, sino jugar con el humor, la imaginación y situaciones bastante absurdas o inesperadas. Esto encaja muy bien con una idea de la LIJ menos moralizante y más centrada en el placer de leer.

El portal de Ema Wolf en la BVMC está organizado en varios apartados: presentación, biografía, cronología, premios, catálogo, bibliografía, fotografías, cubiertas de libros y enlaces. El espacio ofrece textos literarios, conferencias, ensayos y artículos, además de materiales visuales que ayudan a conocer mejor a la autora. En el catálogo aparecen obras como El cangrejo de las salinas, La casa bajo el teclado, El día robado, El gato de arena, La gran duquesa y la papa o El lector modelo. También resulta llamativo el apartado de cubiertas, con libros como Fámili, Filotea, Historias a Fernández, Libro de los prodigios o Nabuco, etc.

Uno de los aspectos que más me interesa del portal es que permite trabajar la literatura infantil desde varios caminos. Por un lado, se puede conocer la vida y trayectoria de la autora. Por otro, se pueden leer textos y observar las portadas de sus libros, algo muy útil en LIJ, donde la imagen también forma parte de la experiencia lectora.




Propuesta didáctica

Como propuesta didáctica, utilizaría este portal en los últimos cursos de Primaria o en los primeros de Secundaria. La actividad empezaría con una pequeña exploración guiada de la página de Ema Wolf. Dividiría la clase en grupos y cada uno trabajaría un apartado distinto: biografía, catálogo, premios, fotografías o cubiertas.

Después, cada grupo explicaría al resto qué ha encontrado y qué imagen de la autora le transmite ese material. A continuación, elegiríamos varias cubiertas de sus libros y el alumnado tendría que inventar una historia breve solo a partir del título y la imagen, sin conocer todavía el argumento real. La idea sería crear una situación cotidiana que acabara volviéndose rara, divertida o sorprendente, siguiendo un poco el tono de Ema Wolf.

Finalmente, se pondrían en común las historias y se comentaría cómo una misma portada puede generar interpretaciones muy diferentes. Esta actividad permitiría trabajar la lectura, la expresión oral, la creatividad y el uso de fuentes digitales fiables. Además, serviría para visibilizar a una autora femenina de la literatura infantil hispanoamericana y para mostrar que la LIJ no tiene por qué limitarse a enseñar valores o normas, sino que también puede ser juego, humor e imaginación.

Análisis del artículo de Juan Cervera, “En torno a la literatura infantil”

1. ¿Cómo define María Bortolussi la literatura infantil?

Según recoge Juan Cervera, María Bortolussi define la literatura infantil como “la obra estética destinada a un público infantil”. La definición es breve, pero deja claras dos ideas importantes. La primera es que no todo texto dirigido a niños puede considerarse literatura infantil. Para serlo, debe tener una dimensión estética, artística o creativa. La segunda es que el destinatario infantil también importa, porque la obra está pensada para conectar con el niño y con sus necesidades como lector.

Cervera amplía esta idea desde una visión más abierta. Para él, la literatura infantil incluye todas aquellas producciones que tienen como vehículo la palabra, un tratamiento artístico o creativo y al niño como receptor. Por eso, no se limita solo al cuento, la poesía o el teatro, sino que también puede incluir canciones, adivinanzas, retahílas, juegos lingüísticos, tebeos, cine o televisión infantil, siempre que tengan un contenido creativo y no únicamente didáctico o documental.

2. ¿Cómo pueden ser las obras de literatura infantil según su proceso formativo?

Juan Cervera distingue tres tipos de literatura infantil según su proceso formativo: literatura ganada, literatura creada y literatura instrumentalizada.

La literatura ganada es aquella que no nació originalmente para los niños, pero que con el tiempo ellos hicieron suya o acabó destinándose al público infantil, con adaptación o sin ella. La literatura creada es la que sí se escribe desde el principio pensando en los niños como destinatarios. Por último, la literatura instrumentalizada es aquella que utiliza una apariencia literaria, pero con una finalidad principalmente didáctica. En este último caso, pesa más enseñar algo que crear una obra con verdadero valor literario.

Esta distinción me parece importante porque ayuda a no meter todos los libros infantiles en el mismo saco. No es lo mismo una obra literaria pensada para emocionar, divertir o despertar la imaginación que un libro construido casi solo para enseñar una norma, un hábito o un contenido escolar.

3. Ejemplos de literatura creada, ganada e instrumentalizada

Dentro de la literatura creada podemos encontrar obras escritas expresamente para niños, como Las aventuras de Pinocho, de Carlo Collodi, La bruja Doña Paz, de Antonio Robles, o muchos textos infantiles de autoras como Gloria Fuertes y Ema Wolf. Son obras que tienen presente al lector infantil, pero sin renunciar necesariamente al humor, la imaginación, la calidad literaria o el juego con el lenguaje.

En la literatura ganada entrarían textos que originalmente no estaban dirigidos al público infantil, pero que los niños han terminado haciendo suyos. Algunos ejemplos serían los cuentos tradicionales, los cuentos de Perrault, muchos romances y canciones populares, o adaptaciones de Las mil y una noches. En estos casos, la obra no nace necesariamente para la infancia, pero acaba formando parte de su imaginario lector.

La literatura instrumentalizada incluiría libros en los que la historia se usa principalmente como excusa para enseñar algo. Cervera menciona ejemplos como Teo, Tina-Ton o Ibai, donde un mismo personaje pasa por distintos escenarios, como la playa, el colegio, el mercado o el zoo. También podrían incluirse algunos cuentos escolares sobre higiene, normas de convivencia o contenidos gramaticales. Estos libros pueden tener utilidad educativa, pero el problema aparece cuando se confunden con la literatura infantil de creación. Como defiende Cervera, la literatura infantil debería responder sobre todo a las necesidades íntimas del niño y aprovechar su parte lúdica, no quedar reducida a una herramienta escolar.


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