Narrativas multimodales y transmedia para la Educación Literaria
Intervención
El pasado miércoles inauguramos la asignatura con una experiencia que desborda los márgenes tradicionales de la literatura. El taller “Narrativas multimodales y transmedia para la Educación Literaria”, impartido por Carlos Huerga Pérez, profesor titular del Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura del Centro Universitario de Educación ESCUNI en Madrid.
Huerga nos invitó a pensar la lectura más allá de lo textual y a habitar las historias como paisajes vivos y expansivos, proponiendo una reflexión provocadora: ¿tenemos formación para leer y enseñar los lenguajes que hoy circulan de manera omnipresente, como el cine, los videojuegos, la música, el cómic o las redes sociales?
Esta pregunta abrió un terreno fértil de reflexión pedagógica, el de la alfabetización multimodal, donde los textos ya no se comprenden únicamente como secuencias lineales de palabras, sino como constelaciones de signos que dialogan entre sí y generan experiencias interactivas.
En este contexto, Huerga diferenció claramente entre multimodalidad y transmedialidad. La primera, siguiendo a Kress y Van Leeuwen, combina distintos lenguajes —texto, imagen, sonido o movimiento— para reinterpretar una misma historia, como sucede con la obra de Federico García Lorca, cuya literatura ha sido llevada al cine, la música o la danza manteniendo el mismo núcleo narrativo. La transmedialidad, por su parte, siguiendo a Henry Jenkins y Marsha Kinder, va más allá de la adaptación: consiste en expandir un universo narrativo, incorporando nuevos personajes, historias o perspectivas, de manera que cada medio aporta contenido propio y alimenta la participación activa del público. Universos como Matrix o Metro 2033 ejemplifican esta lógica expansiva, y permiten comprender cómo una historia puede evolucionar más allá de su versión original.
Fantasía sin fin: cómo La historia interminable se expande más allá del libro
Narrativa transmedia
Al reflexionar sobre posibles ejemplos para la práctica, recordé aquellas obras que dejaron una huella profunda en mi infancia. Pensé en diversos títulos, entre ellos, algunos infantiles como Matilda, Peter Pan, El Principito o La historia interminable, y otros más juveniles como Los Juegos del Hambre, El corredor del laberinto o Las Crónicas de Narnia. Cada una de estas historias posee un universo rico y educativo, capaz de fomentar la creatividad y la imaginación. Sin embargo, desde mi formación como maestra de educación primaria, decidí centrarme en obras con alcance educativo directo en esta etapa. Entre todas ellas, elegí la obra de Michael Ende, La historia interminable, por su complejidad narrativa, la profundidad simbólica de su contenido y la riqueza de su universo.
Recuerdo con especial cariño haber visto la película y, posteriormente, haber leído la obra adaptada. La aventura de Atreyu, Fújur y todo el mundo de Fantasía quedó grabada en mi memoria, y la lectura me permitió descubrir la riqueza de sus símbolos, la creatividad de su narrativa y la reflexión profunda sobre la imaginación y la identidad propuesta por Ende. Pero lo que hace especialmente atractiva a esta obra en términos de narrativa transmedia es que su universo no se ha limitado a la novela original: se ha expandido y reinventado constantemente en distintos medios.
La película de 1984, dirigida por Wolfgang Petersen, constituye un ejemplo de multimodalidad, pues adapta la historia a un nuevo lenguaje audiovisual manteniendo el núcleo narrativo del libro. En cambio, las películas posteriores, La historia interminable II: El siguiente capítulo (1989), dirigida por George T. Miller, y La historia interminable III (1994), dirigida por Peter MacDonald, representan claros ejemplos de transmedialidad, ya que desarrollan nuevas tramas dentro del universo de Fantasía sin adaptaciones directas del texto original. De forma similar, los videojuegos de 1985, desarrollados por Ocean Software, y el de 1991, de Merit Studios, amplían la historia mediante aventuras interactivas centradas en los personajes y el mundo de Fantasía, mientras que la serie animada (1995–1996), producida por CineVox Entertainment y animada por Ellipse y Nelvana, introduce nuevos episodios y personajes, enriqueciendo el universo y ofreciendo múltiples puertas de entrada a la historia. Incluso los juegos de mesa narrativos, como el titulado Never Ending Stories, y ciertas producciones teatrales, musicales o de danza que agregan escenas o tramas originales, pueden considerarse expansiones transmedia, porque crean experiencias nuevas dentro del mismo mundo ficcional.
En definitiva, La historia interminable es otra muestra de cómo un libro puede transformarse en un universo transmedia en constante evolución, donde diferentes medios conviven y amplían el mundo, generando nuevas experiencias. Esta riqueza narrativa permite enseñar literatura desde un enfoque activo y creativo, situando al estudiante como lector y prosumidor y mostrando que, al igual que su título, la historia verdaderamente nunca termina.
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| Infografía cronológica de la narrativa transmedia de la obra |
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Me encanta la entrada y la propuesta que nos haces. Siempre digo que es una de las lecturas imprescindibles para trabajar la LIJ. Si has creado la imagen de presentación con IA, te pediré que me la pases. Por cierto, ¿qué serie de televisión actual podemos utilizar para presentar La historia interminable?
ResponderEliminarHola Inma, me parece muy pertinente que hables de la necesidad de una alfabetización multimodal en la educación, además de tu explicación sobre narrativas multimodales y transmedia, con tu propuesta de "La historia interminable" y su constante evolución expansiva. ¡Un saludo!
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